Así es,
Como bien dice el título de mi primera entrada las compuertas se han abierto en gran parte de los embalses del este de Andalucía.
Yo me voy a centrar en Jaén, que es dónde puedo comprobarlo con mis propios ojos y disfrutar de un paisaje teñido por la nieve inesperada.
Esta apodada ciclogénesis explosiva que ha barrido estos días de Enero ha desdibujado el paisaje tal y como lo conocemos. La malla, o tejido estructural ecosistémico, que se encuentra de fondo en el este del paisaje jiennense se confunde con la nieve caída. Los límites entre lindes no se pueden apreciar con facilidad, el monte se fusiona con el bosque, y los eriales se asemejan a cultivos de cereales... Solo las formas sinuosas de ríos, embalses, balsas, piscinas, y otras láminas de agua parecen pasar inadvertidas frente al manto blanco.
La nieve borra por unos instantes las divisiones que usamos en nuestros mapas mentales para situarnos en un lugar, para orientarnos en medio de la naturaleza. Al igual que la niebla, la nieve agudiza nuestros sentidos y nos divierte al añadir un punto de adrenalina a nuestro quéhacer diario, por lo general, aburrido y estresante.
Así que, aunque suele traer problemas en transporte y demás, nos sirve para reflexionar, tomar aire y vivir el entorno como algo fascinante capaz de disfrazarse bajo una gran capa blanca. Obvio pero elegante.
(Os pondría fotos pero hay algún problema con la subida hoy...)
Saludos,
Gemma
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